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miércoles, 20 de mayo de 2015

¿Illusion? (Frédéric Back, 1975)


¿Ilusión?
Canadá | 12 min | Sin Diálogos 

Al sonar las campanadas, un alegre grupo de niños sale a disfrutar la hora del recreo en el parque de la escuela donde todo es tranquilidad; hasta que, con bombos y platillos, hace su aparición un bullicioso "mago" que, prometiendo ilusiones y trastocando la naturaleza, convierte lo esencialmente bello en esclavizantes objetos de la modernidad.


"(...) Si son aficionados a la animación el nombre de Back debería serles más que conocido. Se trata de uno de los grandes maestros de esta forma, quien en su paso por la NFB del Canada realizó obra maestra tan obra maestra. Su estilo visual es inconfundible y se basa en subrayar el aspecto de dibujado y pintado propio del dibujo animado tradicional. Sus cortos se convierten así en auténticas pinturas al pastel o a la acuarela, que repentinamente cobran vida, utilizando como base en esa translación de lo estático al movimiento, las propias idiosincrasias de ambas técnica pictóricas, es decir, los trazos dejados por el pincel, el lapiz o la cera sobre el soporte.

Tan personal como este uso de las técnicas animadas es su posicionamiento ideológico, de un claro ecologismo que en ocasiones, como ocurre con Illusion, puede parecer forzado o exagerado, al trazar un contraste demasiado marcado, demasiado blanco y negro, irreconciliable, entre el mundo tecnificado y el mundo tradicional, el primero condensado de todos los males, el segundo receptáculo de todas las virtudes. Sin embargo, este defecto ideológico queda atenuado en el resultado final, ya que los dardos de Back son más que certeros. En la transición obligada entre mundo moderno y mundo natural, hemos destruido sin miramientos el patrimonio natural del mundo, para construir en su lugar un paraiso artificial que es en realidad una cárcel. Consentida, tolerada y deseada, pero cárcel, en definitiva.

En Illusion, corto destinado a una infancia que ya empieza a no recordar como era el mundo natural en el que crecieron sus antecesores, Back pone de manifiesto como muchas de las conquistas de las que tanto nos ufanamos, nuestros edificios de viviendas, nuestras redes de carreteras, nuestra calefacción e iluminación artificial, no son sino cantos de sirena. Tentadores y seductores engaños con los que nos obliga a trabajar durante largas horas en tareas monótonas que sólo nos empobrecen y idiotizan, para obtener como única recompensa y compensación un ocio no menos industrializado y masivo, igual de alienante e irrelevante.

En ese mundo nuevo, ese Brave New World, sólo unos pocos salen ganando, precisamente aquellos que crearon los relucientes reclamos, los cebos con los que nos dejamos engañar, aquellos cuya riqueza se basa en nuestro sufrimiento y que si nos atreviésemos a rebelarnos, no dudarían en utilizar la fuerza bruta, todo el poder bélico y represivo de una sociedad ultratecnificada, quitada ya la careta de amabilidad, para devolver las cosas a su justo sitio, el que ellos han decidido para todos nosotros. (...)" (Caminando en círculos)






https://mega.co.nz/#!URsTjDRB!p65JNA8E2F0ASqzMQgJdXn5CN8PGGFWxyeiCQfNfqc4

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Crac - Frédéric Back (1981)


Canadá | 15 min | Sin Diálogos

Un bello relato animado que cuenta la historia de una silla mecedora desde su creación hasta su fin, todo a través de las tradiciones y la música de un Québec que cambia a la velocidad con que esta mecedora cambia de manos.


Con este corto Crac! de Frédéric Back, nos encontramos con uno de los lugares míticos en la geografía de la animación. Se trata, ni más ni menos, que de la NFB (National Film Board) de Canadá, que desde aproximadamente 1940 ha financiado multitud de cortos animados, que sin la intervención de esa institución jamás podrían haber llegado a realizarse, por ser, en general, demasiado experimentales o simplemente no estar dirigidos a un público mayoritario (entiéndase por mayoritario el mínimo común denominador, tan motivo de orgullo ahora entre muchos críticos de vanguardia).

Una labor, la de la NFB, que ha permitido la creación de un buen puñado de obras maestras y a personalidades no menos míticas de la animación, como es el caso de Frédéric Back, poder desarrollar su obra, lo cual debería bastar para callar a tanto enemigo del cine subvencionado, que no acaba de comprender lo que se habría perdido sin esos apoyos monetarios...


Pero dejando atrás estas consideraciones políticas y volviendo a Frédérick Back, hay que decir de él que es un animador tan mítico como la propia NFB, debido a su particular y originalísimo modo de animar, pobremente ilustrado en las capturas que encabezan esta entrada. Como puede apreciarse, Back es eminentemente pictórico, de manera que cada fotograma suyo puede calificarse de pintura animada (pastel en este caso). Un camino que, a pesar de su llamativa belleza es especialmente peligroso cuando se traslada al cine, ya que el estatismo de la pintura puede contaminar la obra cinematográfica y convertirla en una mera sucesión de diapositivas.

No éste es el caso, sin embargo. Back se las arregla para sortearlo habilmente al dejar cada uno de sus fotogramas en el estado de inacabado preciso para que, sin impedir la lectura de los representado, le permite transformar una pintura en otra, transitar sin problemas ni saltos, de forma natural. Una estilización que le viene de su fascinación por la niñez, de su inocencia e imaginación, y que le permite conseguir el máximo de expresividad con el mínimo de trazos.

Una sencillez que se contagia a su temática, puesto que Crac! no es otra cosa que un apretado resumen de la historia del Canadá, narrada desde el punto de vista de la mecedora construida por un artesano y que es utilizada por diferentes miembros de la familia a lo largo de sus vidas. Un tema serio que Back narra, como digo con la mayor sencillez, al entrecruzar con esa historia íntima, las músicas y las leyendas populares, lo cual le dota de una alegría y una resonancia realmente inusitadas, al convertir a lo trivial en esencial, y al despojar a esa esencialidad de cualquier atisbo de seriedad, como si lo importante de la vida estuviera en disfrutarla al máximo, sin prisas como si no fuera a tener fin... (Caminando en círculos)







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