jueves, 3 de abril de 2014

Barbe-bleue (Jean Painlevé, 1936)


Barba Azul
Francia | 14 min | Francés c/Subtítulos Español

El despreciable, sucio y desprolijo -pero rico y noble- Lord Barba Azul, viene a conquistar y a pedir la mano de las hijas de una Madamme. Pero lo que no saben es el secreto que Barba Azul guarda en su castillo, amenazando de muerte a los que intenten descubrirlo.

Es una restauración a color hecha en 1995 del original de 1936 en B&N.



[...] La figura más importante dentro del panorama científico-cinematográfico francés de ese momento fue sin duda la de Jean Painlevé.

“Painlevé es una figura extraña incluso dentro del cine francés. Por un motivo: sus múltiples facetas. Hace tan solo un cuarto de siglo, presentaba su primera ponencia en la Academia Francesa de las Ciencias: entonces era un prometedor biólogo de veintidós años. Dos o tres más tarde, aparece en un papel totalmente distinto, el de campeón de coches de carreras. A la misma vez, en los años veinte, frecuentaba los diminutos teatros de vanguardia parisinos, interpretando pequeños papeles. Un fotograma, perteneciente a una película muda hoy en día olvidada, nos lo muestra vestido con el traje a rayas de los sirvientes franceses, tocando el piano mientras Michel Simon le observa de forma benevolente. En 1928, produjo su primera película” (5). Así es como presentaba a Jean Painlevé al público británico el crítico John Maddison en 1950. Si bien sus palabras sirven para ilustrar la personalidad heterogénea del cineasta, antes de adentrarnos en su obra se hace necesario un breve acercamiento biográfico a su figura.



Jean Painlevé (Paris, 1902-Neuilly-sur-Seine, 1989), hijo del célebre matemático y Primer Ministro francés Paul Painlevé, mostró desde muy joven una gran atracción por el mundo animal. Tal y como señala Brigitte Berg, “a menudo, en vez de asistir a las clases, Painlevé se pasaba el día en el Jardin des Plantes ayudando a los cuidadores a alimentar a los animales” (6). Esa temprana vocación no evitó que el futuro documentalista comenzase, en 1921, unos estudios de medicina que abandonaría dos años más tarde para estudiar biología en el Laboratoire d’Anatomie et d’Histologie Comparée de La Sorbona. Durante ese mismo período, Painlevé empezó además a frecuentar la Station Biologique de Roscoff (S.B.R.), un prestigioso centro de investigación y enseñanza en biología marina y oceanográfica fundado en 1872 por el catedrático en anatomía comparada y zoología Henri de Lacaze-Duthiers, en el que conocería a la que sería su futura esposa, Ginette Hamon.

Alrededor de los Hamon, Painlevé coincidió con un círculo de intelectuales cercanos al surrealismo, que incluía entre otros a Jacques Prévert, Alexander Calder, Eli Lotar oIvan Goll, que marcarían su posterior militancia dentro del movimiento. Apasionado por el cine desde su juventud, “de las películas de Mèlies, Mack Sennett y Émile Cohl, aunque también por los seriales de la época (Fantômas y Los misterios de Nueva York, sobre todo)” (7), tras unos poco prometedores escarceos teatrales con Goll, editor de la revista Surréalisme, Painlevé inició su andadura cinematográfica trabajando como actor (interpretando el papel de Jean Dubois) y como ayudante de realización en L’inconnue des Six Jours (1926), film inacabado de René Sti, protagonizado por Michel Simon. Dos años más tarde Painlevé se encargó del manejo de las hormigas en Un perro andaluz (Un Chien Andalou, 1929), el sonoro debut de Luis Buñuel.

[...] Dentro de su prolífica filmografía, que incluye cerca de doscientos cortometrajes rodados entre 1928 y 1982, hay que destacar títulos como La Pieuvre (1928), su primera realización, sobre la vida del pulpo, al que también dedicó Les Amours de la Pieuvre (1967); El caballo de mar (L’Hippocampe, 1934), que posé una cualidad coreográfica próxima al cine musical; El vampiro (Le Vampire, 1945), “al mismo tiempo un documento zoológico y la realización del gran mito sanguinario ilustrado por Murnau en su Nosferatu” (12), seguramente su obra más célebre; Assassins d’eau Douce (1947); Les Danseuses de la Mer (1956) o Les Oursines (1958), en las que nos muestra la vida marina “con un punto de inocencia y otro de inquebrantable rigor documental” (13). Pero Painlevé no solo se limitó a filmar la vida animal, películas como la inacabada Mathusalem (1927), según la obra escénica de Ivan Goll, de la que solo filmó cinco secuencias protagonizadas por Antonin Artaud; Barbe-Bleue (1936), basada en el cuento infantil de Perrault; Pasteur (1947), dedicada al descubridor de la penicilina, o Les Alpes (1958) testimonian un vasto interés temático y estético. Y es que para Painlevé el cine era ante todo un medio de “revelar las cosas que nadie había visto”. (Ardito Documental)



Subtítulos por Qrosawa


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Subtítulos:
http://www.subdivx.com/X6XMTY5NzA0X-barbebleue-1936-aka-bluebeard-short.html

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