martes, 4 de febrero de 2014

Prometheus' Garden - Bruce Bickford (1988)


El Jardín de Prometeo
Estados Unidos | 28 min | Inglés (diálogo casi nulo)

Inspirado por el gran mito griego de Prometeo, un Titán que creó a los primeros mortales con arcilla y robó el fuego de los dioses, "El jardín de Prometeo" sumerge a los espectadores en un universo cinemático sin igual. Las imágenes oscuras y mágicas de este cautivante film se desarrollan en un sueño inconsciente que revela un reparto inverosímil de personajes de arcilla comprometidos en una violenta pelea por la supervivencia. (Cinema Anarquista)

Bruce Bickford nacido en Seattle, Washington, en 1947. Bruce Bickford empieza a realizar su animación con plastilina en 1964 a la edad de 17 años, se gradua en la escuela superior en 1965 y hace el servicio militar entre 1966 y 1969 al regreso del cual realizaría su primera animación seria ya en 1970. En 1973 se traslada a trabajar a Los Angeles donde conoce a Frank Zappa con el que trabajaría de 1974 a 1980 tras lo cual regresará a Seattle para continuar con su obra más personal. Bruce Bickford trabaja con lo que denominamos stop-motion, sus personajes son surrealistas llegando a lo grotesco en numerosas ocasiones, pero el resultado final de sus obras es realmente espectacular y fascinante.(enkil)



¿El jardín de Prometeo? ¿Qué hace esto acá? Podríamos decir que es una buena excusa para comentar un poco acerca del mito griego de Prometeo, sin embargo, también es cierto que estamos frente a un gran trabajo artístico, a una metáfora extraña, llena de escorzos y de formas de ser vista.

El mito de Prometeo aparece en varias fuentes griegas: en Hesíodo (“Teogonía” y “Los trabajos y los días” son las versionas más mitológicas), Esquilo (su tragedia “Prometeo encadenado”, que era parte de una trilogía que no se conservó), Platón (el diálogo “Protágoras” hace una interesante lectura), Aristófanes (en la comedia “Las aves” Prometeo exclama su odio a los dioses) o Luciano de Samosata (“Prometeo”, un hermoso texto donde escuchamos a Prometeo exclamar “Me parecía que algo le faltaba a la divinidad en tanto no había nada que oponerle”). 

Ciertas versiones señalan que Prometeo fue el creador de los hombres: los moldeó con barro. En otras ocasiones, fue él, junto a su hermano Epimeteo, el encargado de dotar a los seres vivos de sus habilidades. Lo cierto es que Prometeo fue quien robó el fuego a los dioses y se los entregó a los hombres, cuando ellos vivían en la oscuridad, sin la posibilidad de fabricar artefactos ni de crear artísticamente. De este modo, Prometeo, al usurpar el fuego de la rueda del sol y dárselos a los hombres, lo dotó del arte y de la técnica, los dos pilares necesarios para conformar la civilización y hacer que los pueblos progresen. Sin embargo, este acto constituyó un acto de rebeldía, pues el fuego, al tener tal significado, sólo estaba reservado a los dioses. Zeus, de este modo, castigó a Prometeo, condenándolo a pasar el resto de la eternidad amarrado a una roca en las alturas del Cáucaso, lugar donde un ave comería su hígado durante el día, regenerándose éste durante la noche, para que al día siguiente el ave siguiera picoteando el hígado. [Ver imagen]
Este acto de rebeldía es interpretado por autores anarquistas como Max Nettlau, aquel historiador considerado por Rudolf Rocker como “El Heródoto de la anarquía”, quien considera el mito prometeico como una suerte de prehistoria del anarquismo, en tanto constituye un acto de rebelión contra la autoridad de Zeus (léase la primera parte de “La anarquía a través de los tiempos”).
Lo cierto es que Prometeo es, ante todo, el titán filántropo (era hijo de Japeto, el hermano de Cronos, por lo que era también primo de Zeus), el benefactor de la humanidad: aquella figura mitológica que exclamó su amor por los hombres.
De ahí que este cortometraje, titulado “El jardín de Prometeo”, pueda ser comparado con el “Jardín del edén”, la versión judeocristiana de la creación. La diferencia es clara: no existe esa idea de “divinidad”. La existencia del hombre queda al desvelo y aquel instinto a la bajeza, como diría Victor Hugo citado por Elíseo Reclus en “El ideal anarquista”, se manifiesta en sucesivas ocasiones… ¿Será una visión pesimista? ¿Un destino condenado a nuestros errores? En cierto, en este jardín vemos a los verdugos cortar cuerpos humanos sin ningún escrúpulo, pero también vemos a estos seres condenados levantarse y anteponerse al terror de las armas de sus verdugos. La rebelión también existe, como existen otra gran multiplicidad de situaciones. (Cinema Anarquista)



Una vez, el fallecido músico y compositor Frank Zappa fue citado cuando dijo“Bruce Bickford es un genio.” ¿Quién puede negarlo? Y al mismo tiempo, ¿quién puede confirmarlo? La genialidad, como la belleza, se encuentra en ojos del observador. 

Pocos directores de cine pueden dividir tanto a los espectadores en este aspecto como lo hace Bruce Bickford. No obstante, nadie puede dudar que Bickford es uno de los verdaderos visionarios del cine americano de vanguardia. 
Bickford pasó a ser de culto durante su colaboración con Frank Zappa en la década de los 70, y ha trabajado en la oscuridad desde entonces. 
Su “animación de líneas” en dos dimensiones es destacable, pero su animación stop-motion (plano a plano) con plastilina le ha hecho legendario. Es casi imposible realizar una sinopsis satisfactoria de una película de Bickford a los no iniciados. (Por Bett Ingram. Nota completa en xino-xano)


Capturas por otronieto


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